MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

Vivir de espaldas a la toería

 

abril, 15, 2014

 

 

Ejemplo de una arte formal

 

Cuando pensamos en el mundo del arte alemán en seguida se nos vienen a la mente eventos internacionales de suma importancia. La trascendencia internacional de las Documentas o la experimentalidad de las Bienales de Berlín solamente son algunos de entre muchos casos. Pero la realidad del arte alemán cotidiano es otra. El formalismo domina la escena artística. Fue especialmente evidente en las dos ferias de arte recién concluidas este domingo: Art Cologne y Köllner Liste. Ambas ferias intentaron incitar a la compra a través de recargadas piezas retinianas, compensando así el vacío conceptual. La producción de arte alemana vive a espaldas de la teoría, fomentando una regresión a la posmodernidad de reacción, como en su momento la definió Hal Foster. Me gustaría narrar una historia que creo que deja este hecho especialmente patente:

 

Colaboré con Arts Coming para doblar su proyecto al alemán durante los días de la feria Kölner Liste. Hablando con los galeristas, hubo una conversación que se me quedó especialmente en la cabeza. Tuvo lugar con la artista Kornelia Boje, que a través su stand promocionó sus propias fotografías. Pero habían unas copias de negativos analógicos que no encajaban en el conjunto de sus fotografías hiperestetificadas. A éstas más bien se les veía un cierto carácter amateur. Además lo que de lejos parecía mal enfocado, de cerca resultaba ser algún tipo de desgaste en el negativo. Tras darle muchas vueltas me decidí a preguntar a la artista por ellas. Me contó que su padre había sido probador de cámaras. Por ello ya fue realizando fotografías durante los años 60, cosa que introdujo a su hija al medio. Sin ningún tipo de deformación profesional, el padre se fue familiarizando con la captura de imágenes. Medio siglo después su hija realiza una recuperación del patrimonio familiar y decide exponerlo junto a sus fotografías a modo de talismán.

 

Le pregunté si ella no consideraba el gesto de seleccionar estas fotografías como arte. Ella me respondió que no, que era algo personal y si bien vendía las fotos, lo hacía porque su padre para ella también era artista. Y era coherente con su forma de exponerlas. La imagen y punto.

 

Este hecho resulta paradigmático para contrastar dos conceptos de arte muy diferenciados. Uno expansivo e inclusivo del gesto, otro completamente aplastado por la imagen. En Barcelona y probablemente en muchos otros lugares que no son reductores a lo formal, este tipo de acción lo llamamos archivo, adjuntaríamos material para narrar el proceso de recuperación, además de documentación histórica y lo llamaríamos arte. Pero en la Alemania del mercado, donde imperan eslóganes agresivos como “Buy Art” sin ningún tipo de ironía en la sugerencia, a esto se le llama nostalgia, la fotografía del padre es colgada en la pared, siendo arte por su propio valor estético amateur, si es que se le concede el estatus, no guarda relación con la voluntad de la hija y es para ésta más un tótem protector, que una historia a narrar.