MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

Prestigio y precarización

 

febrero, 18, 2014

 

Relato de una experiencia expositiva

 

A riesgo de ser considerado desagradecido, voy a relatar la historia de lo que algunos considerarían oportunidad. Para mi es una trampa de prestigio. Elemento sobre el que nuestro mundo gira demasiado, a menudo va a la par con la precariedad o la privatización.

 

Sobre octubre, la tanda de emergentes de Art Jove 2013, nos enteramos por parte de las tutoras, que íbamos a exponer en la Fundació Tàpies. Sería una exposición de un mes, seguida de actividades y muestras de los otros dos colectivos implicados: Idensitat y los residentes en Hangar (La totalidad de las tres exposiciones programadas se llamaría FAQ). La explicación interna de la institución fue que necesitaban más tiempo de investigación para un proyecto expositivo. Después, en la rueda de prensa, fue que los lazos entre dichas instituciones siempre han existido, solo que ahora se formalizan de forma visible. Mi teoría sigue siendo la de algún desastre nuclear en el interior de las oficinas.

 

También se nos ofreció trabajar en sala para la Fundació. Desgraciadamente innovador, aunque obvio, era el supuesto de hacernos trabajar como anfitriones[1], lo que consiste en dejar de ser un palo para aportar información. Descubrimiento que podría valer igual para los trabajadores de Ciutart[2], puesto que todos ellos son personal cualificado para ello.

 

Un negocio redondo:

 

De haber expuesto en el espacio de la Sala d’Art Jove, la entrada hubiera sido gratuita. No ha sido así en la Fundació. Cobraron por cada visitante habiendo llenado tres meses de contenido de artistas emergentes. Más allá de un sistema basado en prestigio está la precarización. Esto quiere decir que si apartamos el primero de repente podremos ver como la Tàpies ha conseguido acoger tres exposiciones gratuitas en sus seno por el simple hecho de ser un espacio expositivo consagrado. Mientras cobraba por los contenidos aportados del exterior, no ha sido capaz de pagar a ninguno de los artistas que han expuesto. Para empeorar las cosas un bloque temático de la exposición de la Sala (Fuga: Variacions sobre una exposició) se llamaba A flote: economías submergidas i precarietat laboral. Mientras la institución difunde estos contenidos reproduce aquello, cuya crítica acoge.

 

Condición: Hacernos autónomos o formalizar un contrato de prácticas:

 

Mientras, los que no estudiamos nos vimos obligados a darnos de alta de autónomos a falta de contrato. No vimos venir el gasto de la seguridad social, el IVA[3] y el IRPF. Así sin impuestos el salario de 4:30 h trabajadas (la jornada de un día) se quedaba en 4,64 €/h[4]. No ha sido un buen negocio si además al total le restamos los 50 € mensuales de la primera alta de la seguridad social y sumamos la obligación de tener que hacer de forma desinformada todo tipo de papeleos.

 

Espero que estén de acuerdo conmigo en que lo que ha quedado retratado aquí es una situación seria. No veo que se vaya a dar el salto de lo que hoy por hoy llamamos artista emergente a un profesional en la vida cultural. Y menos si nos fiamos de las instituciones que en teoría velan por la vida artística de nuestra ciudad. Al final, mientras tratan de transmitir contenido más o menos crítico, acaban fomentando la precariedad igual que cualquier otro aparato del sistema en estos momentos. En paralelo a la difusión del valor de la colaboración, el artista se sigue enfrentando a la precariedad co-promovida por la institución: Una lucha darwinista por su nicho social.

 

[1] Es el nombre que se le dio a nuestro trabajo desde la Tápies. En teoría sería mediación cultural de los contenidos de la exposición.

 

[2] Ciutart es un organismo parasitario que precariza el trabajo especializado en sala al quedarse con la mayoría del dinero como intermediarios. Pero no nos equivoquemos, el principal responsable de la precariedad es el museo que los contrata.

 

[3] En principio se habló de estar extento del IVA, pero esto solamente es válido para actividades formativas cuyo currículo se corresponda con la formación obligatoria de los colegios. Este no ha sido nuestro caso.

 

[4] 36 € / 4,5 h = 8 €/h. 8 – 8 x 2 x 21  = 4,64 €/h.