MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

Lo joven y lo contemporáneo: ARCO I

 

febrero, 20, 2013

 

 

Aun habiendo leído uno de los numerosos textos que deben existir sobre el tema, no me había dado cuenta del eclipse total que existe entre los valores juventud y contemporaneidad en el arte actual, hasta asistir por primera vez a ARCO este año. Podríamos argumentar que la necesidad de aparentar joven en la producción artística para ser contemporáneo es un proceso casi cínico en una cultura que organiza la historia del arte en más de 2000 años de registro y que se ve forzada a fingir constantemente la ilusión de lo nuevo, cuando lo que se te inculca en la universidad es que ya todo está inventado. En el 2° artículo sobre ARCO ubicaremos dos coordenadas más en este planteamiento: lo rebelde y la vanidad, pero de momento me gustaría centrarme en el objetivo que me propuse cumplir para la feria:

Encontrar una obra solamente joven y otra solamente contemporánea. Me pareció necesario para deseclipsar valores que asumimos como conjuntos.

Como candidato para lo joven, pero no contemporáneo, quiero proponer la obra de Till Gerhard, representado por la galería The Goma. En su representación pictórica nos encontramos ante imágenes tendenciosas que encajan a la perfección en el imaginario indi. Son cine sin movimiento, cine de Hollywood trivial y barato pero con un gran atractivo. Completamente abiertas y receptivas al espectador huyen de cualquier tipo de logocentrismo.

En el polo opuesto tenemos a María Loboda, contemporánea, supongo pero absolutamente carente de juventud. En el stand de la galería nos encontramos con su obra seleccionada para formar parte de la Fundación Arco. Se trata de un rectángulo metálico que colgaba del techo y del que colgaban a su vez numerosas barras del mismo material. Siguiendo la forma de la base rectangular, las barras más cortas formaban un rectángulo exterior de menos longitud respecto a los otros niveles de los que colgaban barras cada vez más alargadas a medida que se acercaban al centro. En las puntas se encontraban en cantidades desiguales bolas de cristal y piedra pómez. El título de la pieza : “A sentence in its temporary form as fabrics and Crystal Ashtrays le otorga” un aire misterioso al objeto feo, señalando un mensaje encriptado. Para la lectura necesitamos la ayuda de los galeristas del stand. Estos nos explicaron que las bolas de cristal y la piedra pómez formaban secuencias de código binario que se correspondían con el número del abecedario de las letras que constituían el propio título de la pieza. Definamos pues esto a priori como lo contemporáneo carente de juventud: Un desplazamiento constante a través de diferentes sistemas de representación del significado, sin llegar a tener nunca contenido. Juegos logocéntricos de lo más crípticos de una economía de significado sin fondos, hábilmente tejida.