MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

Lo joven y lo contemporáneo: ARCO I

 

febrero, 20, 2013

IRIJALBA, Carlos, High Tides, 2012.

 

Habiendo definido lo joven como una máscara de valores nuevos en apariencia y lo contemporáneo como un cheque sin fondos dentro de la economía del significado de juegos logocéntricos  tautológicos, propongo añadir dos cualidades más como coordenada:

La vanidad, valor vinculado a lo joven, aparece como aquello que se alimenta de la mirada del otro. Lo podemos definir por lo tanto como un elemento parasitario, del que el arte jamás podrá huir. No es que todo arte sea vanidoso, pero tampoco es demostrable que no lo sea. Una vez que se levanta la sospecha de la vanidad esta, por la falta inherente al arte de no poder demostrar lo contrario, se deposita sobre el objeto como una sombra.

Podemos definir dos indicadores de vanidad:

 

1.

 

Vanidad que se manifiesta a través de la craftsmanship (en castellano: artesanía + destreza). Este tipo de vanidad genera a través del arte un suplente del propio cuerpo que goza de la mirada del otro. Este gozo queda transferido al cuerpo del artista a través del logro de la estetificación del objeto. Es fácil de argumentar, pues, que este tipo de arte se comporta respecto a lo contemporáneo como una capa de juventud que se aposenta encima del primer valor para generar un valor añadido de atractivo.

 

2.

 

Vanidad y concepto: Probablemente una forma más contemporánea de actuar, puesto que se suele manifestar como una rebeldía sin causa respecto a las instituciones. Al no tener Causalidad este tipo de rebeldía, tampoco se llega nunca a satisfacer. Por ello se convierte más en una actitud, que en una reacción. Actualmente este tipo de vanidad, en la que el objeto que maravilla alude al intelecto inconformista del artista, está siendo incentivado por la propia institución, que se disfraza como tolerante a través de su permisividad con la crítica.

Pero existe otro tipo de rebeldía que si que tiene causa. Siguiendo el uso del arte como paraguas que define Nuria Güell, la rebeldía concreta comienza a anexionar campos del arte externos a su propio campo de competencia para generar un efecto sobre lo real. Otro artista representado en ARCO, Carlos Irijalba, con su obra “High Tides” anexiona una carta geológica al mundo del arte. Forman parte también de su pieza dos fotografías del lugar de extracción de la carta y una carta fundida en aluminio sobre una mesa. Lo que quedan anexionadas aquí son dos elementos: El plano elaborado por el ser humano frente al plano que consiste en la extracción de sedimentaciones. El primero es un producto abstracto intelectualizado, el segundo nace del propio motor que modela la tierra. Uno está fundido en metal y hecho ilegible, el otro es inimaginable por el propio lapsus de tiempo que comprende. De esta forma, lo que trae Irijalba a la galería Juan Silió es lo indiferente del producto humano respecto a un proceso natural que ya comporta en si mismo una dimensión estética ante la cual lo manufacturado y el concepto quedan puestos en crisis.