MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

La necesidad social de disciplinar la mirada

 

abril, 08, 2013

Black Mirror S02E02 “The White Bear”

 

 

Recientemente un amigo me propuso realizar una partida de rol a partir del segundo episodio de la segunda temporada de “Black Mirror: “The White Bear”. Así que me puso el capítulo cuando aun ni me había enterado de que ya hubieran lanzado la siguiente temporada. La primera temporada de la misma serie en su momento mi hizo plantearme lo desfasado que está a nivel de cultura el debate de modernidad-posmodernidad, así que miré con gran interés.

 

[Advierto que el siguiente texto puede contener Spoilers, así que los que aun no hayáis mirado este episodio y queráis verlo más adelante no sigáis leyendo.]

 

Pasado el capítulo le dije a mi amigo que había una cosa que no conseguiría traducir el capítulo a una estructura narrativa. El nombre “Black Mirror” sale de los reflejos negros que generan las pantallas que nos rodean. Y como en todos los episodios de la serie en este tenían especial importancia a nivel de la identificación del espectador con la propia pantalla a través de la cual visualiza los acontecimientos y que lo identifican con los personajes de la serie. En este caso se trata del castigo a una mujer por mirar sin intervenir siendo testigo y cómplice de una atrocidad. Su castigo es ser mirada a través de la pantalla del móvil por parte de la sociedad que contempla el castigo ejecutado. Es decir que incurren en este mismo delito, el de la impasible contemplación de lo atroz sin intervenir, que el personaje que es castigado por ello. El tercer nivel de esta triple tautología es el espectador que contempla como contemplan personas la injusticia sin pestañear con miradas morbosas, teniendo delante de ellos a alguien que no se diferencia de ellos en absoluto, menos en la legitimidad social,  que es castigado por lo que ellos hacen en este mismo momento. Resumiendo, pues, los tres niveles de identificación serían:

 

Una mujer que es castigada por no intervenir en un crimen atroz del que es testigo y complice, en su lugar adopta una mirada voyerística.

El castigo que consiste en trasladarla a la ficción permanente del ser mirada mientras la persiguen unos asesinos. Los que miran, lo hacen a través de la pantalla del móvil, un black mirror.

El black mirror a través del cual mira el propio espectador, transfiriendo desde el primer al segundo escalón la culpa del mirar sin intervenir, la pasividad que anula el concepto de justicia social.

El espectador está siendo equiparado delante de su tele a los personajes crueles de la serie por el simple hecho de estar mirando la serie, haciendo evidente la necesidad social de disciplinar la mirada. Esta triple identificación es intrasladable al medio narrativo y más si es una narrativa co-producida por  el destinatario de la narración puesto que el mecanismo que usan los guionistas de Black Mirror en este episodio, justamente funciona a través de vínculos pasivos e indirectos, aludiendo directamente a la culpabilidad asociada a la inactividad televisiva.

 

Es fascinante que en el momento presente, en el que el debate está en la participatividad cultural, los guíonistas de la serie le den la vuelta a este concepto para usar la pasividad y lo indiecto como mecanismo para generar identificación de máxima funcionalidad, que además encaja en el debate e la participación por hablar del castigo respecto a la mirada pasiva voyerística. Desde luego dentro de los límites tecnológicos disponibles para el televisor, este mecanismo es revolucionario.