MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

El nombramiento de Cortés como fallo diplomático

 

septiembre, 11, 2014

 

Desde el nombramiento de José Miguel García Cortés como nuevo director del IVAM, el mundo del arte valenciano se parece haber dividido en dos bandos. El primero está conforme con la Fiesta de Fin de Ciscar para reconciliarse con el museo y parece ver en las incuestionables competencias de su nuevo director una nueva época dorada. El segundo, al cual me sumo, tiene una confianza quebrada de forma más duradera. Una red de corrupción nunca consiste en una sola persona y en la dirección del IVAM hay más en juego que simplemente la calidad cultural valenciana. Debido a la cercanía de Cortés a Ciscar, su nombramiento incita a muchas dudas y justamente por la obviedad de su planteamiento, su elección me parece un fallo diplomático. Intentaré resumir algunas de las dudas que me parecen vitales:

 

Un entorno que hace sospechar:

 

A) El alcance de la corrupción:

 

En 2011 diversas asociaciones españolas de arte pidieron la destitución de Consuelo Ciscar como directora del IVAM a Alberto Fabra en un comunicado, alegando mala gestión. Consuelo Ciscar emite una lista a través del departamento de prensa del IVAM en su defensa. Ésta contiene unos 100 nombre de personas que respaldan a la directora por su transparente y brillante gestión. Atributos que a día de hoy han sido demostrados desastrosamente erróneos y ya en la fecha parecían ridículos. Habría que plantearse cuales son los límites de la corrupción en el mundo de la cultura valenciana, puesto que de entre los firmantes, muchos ocupan posiciones de poder dentro del mundo cultural y de la educación. Al no corresponderse su juicio sobre el IVAM con lo que cabe esperar de su criterio profesional, deberíamos plantearnos si han recibido algo a cambio y si lo han hecho, el qué. Cabe destacar que Cortés no figura en la lista. Pero ésta si que deja entrever una situación no normalizada en la cultura que perdurará la destitución de Ciscar.

 

B) La corrupción en el interior:

 

Consuelo Ciscar es apartada de su cargo al frente del IVAM poco antes de que su marido, Rafael Blasco, fuera condenado en mayo de este año a 8 años de cárcel por malversación de caudales públicos, apropiándose de fondos destinados a ayudas al desarrollo en Nicaragua. La propia Ciscar se ha vuelto infame por amiguismos y carencia de criterio. Entre los más destacados escándalos se halla el de la compra de 61 fotografías del mafioso Gao Ping o la compra de cuadros de Gerardo Rueda bajo presiones de los Aznar. Además de lo caprichoso de las compras (recordemos que una de las tareas de un museo de arte moderno es conservar el patrimonio significativo de su época) la contabilidad del IVAM permanece misteriosa. No hay apenas registros fiables y se sospecha un gran agujero en las cuentas. Es por ello que desde hace algún tiempo los galeristas, críticos y artistas de la Comunitat Valenciana piden una auditoria de las cuentas.¿Qué esconderán las cuentas del IVAM?

 

Al grano:

 

El recién nombrado director del IVAM no es un extraño para Ciscar. Ésta le consiguió los puestos al frente de la Gallera y del EACC. También le puso al cargo de un proyecto frustrado que intentó hacer del Centre del Carmen un CCCB valenciano. A parte de ser una mejora en calidad expositiva con toda seguridad, los retos a los que se enfrenta son más complejos. Para resumir los principales desacuerdos frente a su elección nombraré los siguientes puntos:

 

La cercanía a la exdirectora sugiere continuidad ideológica y con ella status quo.

 

Cortés no es un gestor, es comisario y teórico. Está aun por demostrar su validez al frente de la gestión de una deuda de valor aun desconocido.

 

Puede que la elección de Cortés sea un salvavidas para Ciscar si en algún momento se tiene que tapar algún escándalo aun por descubrir. Al fin y al cabo, ella lo ha favorecido mucho anteriormente.

 

Cortés ha sido elegido por un grupo de especialistas que no hablan en nombre de la ciudadanía, que es la que financia el IVAM. Hablan como especialistas en la materia, pero no aportan ningún consenso democrático ni programa emancipatorio.

 

El proyecto por el que Cortés ha sido elegido continua siendo desconocido a pesar de diversas peticiones de acceso a este. Hay quien sospecha gato encerrado y quien no, al menos siente incomprensión ante este secretismo.

 

Todos estos motivos y las críticas hablan de una desconfianza institucional que se ha ido arraigando y que es post-ciscar. Con la quema de brujas no se acaban los problemas porque no es más que un chivo expiatorio. Recordemos también que Ciscar no se va de forma voluntaria de su cargo, sino que es apartada por su partido. Por todo ello las sospechas de que Cortés tenga alguna función más allá que la de dirigir el museo existen, y ello se debe a la carente calidad política de su elección.

 

La elección del nuevo director ni llega a transmitir la imagen de la purga tan necesitada en la vida cultural valenciana. Cortés no es significante de renovación, porque ha sido anteriormente contaminado de los círculos de la corrupción. Si no lo ha sido de forma efectiva, esta circunstancia sigue pareciendo demasiado interpretable. Cuando el interés generalizado era el de una purificación, aquí radica el error diplomático; hacer parecer algo opaco y sospechoso, que ni siquiera tiene por qué tener motivos para serlo.