MANUEL CHRISTOPH HORN

 Arte Contemporáneo, Cultura Visual

Art: MacBa

 

diciembre, 17, 2013

 

 

Una metodología de cuento

 

La exposición Art: en su fracción MacBa es altamente bipolar. Ya no solamente se debe a la gran  diferencia que se percibe con la versión Caixa, sino también a fórmulas bien dispares dentro del propio contenedor MacBa. En ello cada planta representa una relación diferente con la disciplina historia. De estos bruscos cambios intentaremos sacar algo en claro en la conclusión.

 

Planta Baja:

 

La planta baja está dedicada a las vanguardias hasta los años 50. En ello el modelo que se nos propone es la contextualización de lo sucedido en diferentes disciplinas en Barcelona durante esta época. Transgrediendo la pureza de la fórmula, los comisarios establecen hábilmente un vínculo entre prácticas de la época y obras contemporáneas relacionadas con estos mismos contextos desde la actualidad. Un ejemplo de estas triangulaciones sería La introducción a través de documentación del Pabellón de la República Española, el vídeo Aidez l’Espagne y la obra El embalaje del Equipo Crónica. A través del pabellón se nos introduce la pintura de Miró y de Picasso. Ambas son reinterpretadas por las otras dos puntas del triángulo. El Guernica de Picasso es revisado por Equipo Crónica. Se muestra el cuadro como realmente determinante de la época, pero en proceso de censura histórica. La punta que señala la obra de Miró es Aidez l’Espagne. Secuencias de miseria postguerra son intercaladas con cuadros de Miró. Es susceptible de ser leído como abstracción ensimismada pero empatizante, frente a unos problemas sociales en los que el pintor no se involucra. La planta termina su recorrido histórico con la eclosión del informalismo y la modernidad estética. Se nos propone un modelo de historia único que opaca toda diversidad de alternativas artísticas.

 

1er Piso:

 

Como aparentemente la eclosión del informalismo no era suficiente, en la siguiente planta tenemos toda una sala dedicada a Tàpies. Las otras tres temáticas expuestas son: arte pop, arte conceptual y posmodernidad. En ello todas las salas han salido como los hongos del suelo y no hacen referencia a Barcelona en ningún momento. Más bien son contextualizaciones de artistas de la metrópolis y alrededores en los cánones de la historia del arte global. En ello suele haber dos salas, una para lo local y otra para lo global. De esta forma podemos determinar que no somos menos. El contenido de gran parte de la planta no excede una muestra de competitividad nacional. Sobre la marca pop europeo y sobre las saturadas exposiciones del MacBa sobre El lenguaje en el centro del arte ya todos sabemos suficiente. Igual un poquito más interesante es El retorno al objeto, que funciona aquí como síntesis de las anteriores dos salas. En ello, parece que la tesis propuesta por los comisarios es la de una conjunción del pop crítico y de lo conceptual, que quedan absorbidos por una posmodernidad de nuevas sensibilidades matéricas. Volvemos a ser lanzados a un modelo histórico singular a través del punto de encuentro de las anteriores prácticas.

 

2o Piso:

 

Después de cánones globales, pasamos a desmontar la historia en el siguiente piso. Eric Boudelaire y Ruta Remake oponen alternativas a la historia oficial al incorporar biografías reales que no encuentran su encaje en el marco. Parece enunciar un tránsito hacia el tema de la ciudad que está narrado en clave antropológica al ubicarnos entre los años 90 y la actualidad. Concluimos otra vez con un purpurí entre lo local y lo global que intenta ser disimulado a través de La ciutat de la gent de Pere Comellas, que contextualiza el tema de la ciudad de forma muy específica en Barcelona.

 

¿Qué pasa con la metodología?

 

¿Las diferentes fluctuaciones entre el discurso único, la triangulación, lo antropológico y la reivindicación del relatos polifónicos tienen sentido?

 

Podríamos responder que a veces lo parece, pero siempre hay elementos que no encajan en cada una de las lecturas que pudieran legitimarlo. Por ejemplo es lógico representar los diversos expresionismos abstractos como discurso único que no admite alternativas, porque corresponde a la visión de la época. También es lógico representar el desarrollo posterior de lo pop y de lo conceptual como una diversificación de relatos respecto al anterior. Pero no es una realidad histórica representar la posmodernidad como síntesis y modelo único compacto. ¿Además porque triangulamos al comienzo de la exposición con el presente y después dejamos de hacerlo? ¿Por qué cuestionamos la historia y después nos sucedemos a lo antropológico a un nivel global para después volver a una contextualización en clave historicista para hablar de La ciutat de la gent? Supongo que todas estas ciuestiones ilegibles nos las tendrían que responder desde el MacBa, pero después de la colocación de los objetos, la institución tiende a permanecer muda.